Cuentos de la selva para los niños

Cuentos de la selva para los niños

Influido por la selva de Misiones, donde pasó muchos años de su vida, Horacio Quiroga escribió estos relatos, llenos de fantasía, humor y ternura, sobre animales personificados. Una tortuga gigante y agradecida, unos flamencos presuntuosos, un loro parlanchín, una pequeña gama que pierde la vista y una abeja que aprende el valor del trabajo son algunos de los protagonistas de los cuentos que Quiroga compuso primero para sus hijos y que luego se convirtieron en un clásico de la literatura infantil mundial.

Cuentos escogidos

Cuentos escogidos

Esta selección reúne relatos tomados de Cuentos de amor de locura y de muerte (1917), Anaconda(1921), El desierto (1924), Los desterrados (1926), y Más allá (1935), y narraciones dispersas provenientes de periódicos y revistas.

Textos fronterizos

Textos fronterizos

Al final de su vida, Horacio Quiroga, desencantado por el desdén de los jóvenes vanguardistas porteños, se retira de la vida pública y se muda con su familia a San Ignacio, provincia de Misiones. Desde allí, escribe una serie de artículos (“Croquis del monte”) con amplias incursiones en el terreno de la ficción. Verdaderos «textos fronterizos» por partida doble: por tener como escenario la frontera argentino-paraguaya, y por estar también en el límite entre divulgación y ficción, entre el documental y el relato. En los nueve textos escogidos, encontrará el lector hallazgos literarios tan sutiles que le será muy difícil definir en qué consiste el arte de su autor. El último de ellos, “La tragedia de los ananás”, tiene además un valor biográfico especial, pues apareció en ‘La Prensa’ el primer día del año 1937, mes y medio antes de su partida definitiva.

Sobre el arte de contar historias

Sobre el arte de contar historias

Con la publicación de estos ensayos (1922-1930), Horacio Quiroga buscó explorar el «problema de la literatura». De la ajena y de la propia, porque, como pensaba Borges, leer es una manera de crear, y en él la lectura no fue enciclopédica, ni siquiera muy vasta, sino que constituyó una auténtica profesión de fe, la elección de un trayecto ficcional del que dejó testimonio irrrecusable. No debe descartarse, en estos textos, una fuerte dosis de humor e ironía (como en su «defensa» frente a los jóvenes vanguardistas), pero por encima de ella la reflexión, la búsqueda de racionalizar el acto creativo, en la que destaca su agudeza, penetración y dominio de la poética del cuento que con tanto magisterio ejerció.

Cuentos dispersos

Cuentos dispersos

Algo más de un tercio de los cuentos publicados en periódicos y revistas, durante toda la trayectoria de Horacio Quiroga como narrador, nunca fue recopilado en libro. El presente volumen —amplia selección de dicho material— incorpora, además, un prólogo de la escritora argentina Liliana Heker. El Quiroga que aquí recuperamos, el que se multiplicó en publicaciones de vasto tiraje y heterogéneo público, confirma sus dotes de extraordinario constructor de ficciones, abriendo el camino para que quienes lo sucedieron —Borges, Cortázar, Rulfo, Ribeyro— pudieran llevar el cuento hispanoamericano a la insuperable maestría que alcanzó poco después. Por todo ello, su aporte sigue vivo y actual.

El desierto y otros cuentos

El desierto y otros cuentos

En 1924 Horacio Quiroga publica ‘El desierto’, colección con tres partes claramente diferenciadas. En la primera se recogen dos relatos de Misiones, a orillas del Paraná, un escenario tan querido por el autor. En la segunda, cuatro cuentos urbano-románticos, aunque dos de ellos con giros fantásticos que los diferencian de lo convencional. La última parte reúne cinco apólogos o fábulas, que exaltan el poder transformador de los sentimientos, sintetizando así el tema principal de la obra quiroguiana: el amor humaniza y el odio embrutece.

Los desterrados y otros cuentos

Los desterrados y otros cuentos

‘Los desterrados’, libro publicado en 1926, es considerado el más logrado y orgánico de Horacio Quiroga, verdadera cima de su trayectoria narrativa. Recoge ocho relatos, de ambientación agreste, cuyo tema central es la lucha entre la naturaleza y el hombre, la antítesis de civilización y barbarie. La crítica lo ha ponderado como un «contario»: un conjunto de cuentos que se relacionan y se complementan entre sí. Exceptuando el primero —única pieza fantástica del volumen—, los relatos comparten tiempo, escenarios y personajes; es decir, elementos de una historia reaparecen en otras con mayor o menor jerarquía, lo que otorga una fuerte coherencia a este mundo autobiográfico-ficcional.

Más allá y otros cuentos

Más allá y otros cuentos

El último libro publicado en vida de Horacio Quiroga fue ‘Más allá’, colección de once cuentos de 1935. La crítica de su tiempo lo trató desfavorablemente, señalando que el autor, en sus postrimerías, retrocedía a la etapa inicial, a los viejos dioses modernistas del novecientos. En forma general, la apreciación puede ser justa, pero hay varias piezas que se cuentan entre las mejores del autor y que justifican largamente la lectura del volumen.

El salvaje y otros cuentos

El salvaje y otros cuentos

Horacio Quiroga, maestro indiscutido del relato latinoamericano, quiso frecuentemente compaginar sus libros con «cuentos de todos los colores»: diversidad de atmósferas, ambientes, temas y aun líneas ficcionales. Este volumen —reunión de relatos publicados anteriormente en revistas rioplatenses, entre 1906 y 1919— es una buena muestra de ello: se alternan metrópoli (Buenos Aires, París) y medio rural (Misiones, el Paraná), historias románticas de folletín, alegoría, realismo fotográfico, ecos modernistas, e incursiones en lo fantástico, como en el propio cuento que da nombre al libro.

Anaconda y otros cuentos

Anaconda y otros cuentos

Con la publicación de este libro (1921), Horacio Quiroga alcanzó gran repercusión entre la crítica y el público continental. Los cuentos aquí reunidos —aparecidos originalmente en publicaciones porteñas en los años anteriores— dan cuenta de un amplio periodo de su experiencia narrativa y vital: los primeros años en Buenos Aires, el deslumbramiento por la cinematografía, sus proyectos agrícolas en el Chaco, la profunda incursión en Misiones, el regreso a la capital… El relato epónimo es, quizás, uno de los más conocidos de la literatura latinoamericana. A través de sus páginas, quedan patente la admiración y la maravilla que sentía Quiroga por la selva y sus criaturas, al narrar magistralmente el encuentro de Anaconda con la bestia más temible de todas: el hombre.

Cuentos de amor de locura y de muerte

Cuentos de amor de locura y de muerte

‘Cuentos de amor de locura y de muerte’ —sin la coma que haría creer en una simple enumeración de categorías— es el libro que Horacio Quiroga publicó en 1917, reuniendo narraciones de los quince años anteriores, y que significó su consagración como uno de los cuentistas más vigorosos y creativos del ámbito latinoamericano. Escritos alrededor de los temas que obsesionaban al autor, como la fuerza invencible de la naturaleza o el misterio de las relaciones humanas, estos relatos dan testimonio de las dos modalidades que Quiroga cultivó con maestría: por un lado, los cuentos que saben construir un clima que envuelve al lector desde las primeras líneas y, por otro, los que se encaminan inexorablemente hacia un final impactante, donde los protagonistas se enfrentan a un instante que puede ser lúgubre, misterioso, macabro o insólito, pero siempre definitivo.

Selección de cuentos

Selección de cuentos

Horacio Quiroga es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos.
Su obra cuentista, publicada a lo largo de toda su vida activa como escritor, se caracteriza por su abundancia y su dispersión, lo que ha conspirado contra su adecuada difusión. Hubo varias selecciones de sus cuentos, pero esta, realizada por el Departamento de Investigaciones de la Biblioteca Nacional de Uruguay en 1966, es la más amplia de todas. Busca mostrar la evolución literaria de Quiroga por medio de la selección y ordenación de sus cuentos de acuerdo a un método distinto al empleado en antologías anteriores y se basó en el orden de publicación de los cuentos en periódicos, más cercano al orden de composición, y no en el orden de recolección en libros, ya que el autor no respetaba la cronología y muchas veces incluyó en volúmenes últimos, cuentos de épocas ya superadas.
Hay 40 cuentos en total, algunos que nunca fueron recogidos en volumen por el autor —indicados en el apartado «Advertencia» del primer tomo—, y algunos artículos sobre el arte cuentista.
La selección corrió a cargo de Emir Rodríguez Monegal (1921 – 1985) docente, crítico literario, articulista y ensayista uruguayo. Fue profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Yale.

Historia de un amor turbio

Historia de un amor turbio

Historia de un amor turbio, la primera de las dos únicas novelas que publicó Horacio Quiroga, está escrita con economía de medios, casi como un guión cinematográfico: apenas lo necesario para situar la escena. La novela relata la confusa relación de un hombre con dos hermanas con un estilo despojado de los recursos más usuales de la prosa del diecinueve. En esta novela apenas suceden grandes acontecimientos, como si el exterior fuese abstracto, sin embargo, ocurre algo decisivo para los personajes. El flirteo del joven Rohán con las dos hermanas, culmina en lo que pudiera ser tomado como cobardía, o como canallada, o quizás, solo comodidad burguesa. Aunque todo ofrece indicios de que estemos asistiendo a la representación de una pasión progresiva, cualquier circunstancia, la mera ausencia de unas horas de una de las hermanas, cambia de rumbo el deseo.

El hermano Quiroga. Cartas de Quiroga a Martínez Estrada

El hermano Quiroga. Cartas de Quiroga a Martínez Estrada

Esta no es ni una biografía ni una semblanza acerca de un gran escritor o un maestro del cuento hispanoamericano. El libro que Ezequiel Martínez Estrada dedicó a Quiroga, se parece más bien a los bocetos o apuntes de los pintores, a los aguafuertes de un expresionista. Le interesaba, ante todo, el enigma vital de un hombre, no tanto el de autor famoso que, sin embargo, redujo su vida, como lo hizo en sus cuentos, a lo esencial: se descivilizó para lograr una sustancia y ésta lo consiguió al final solitario y desesperado ante la naturaleza y sí mismo. Buena parte del ensayo se funda en la correspondencia que a Martínez Estrada enviara Quiroga entre 1934 y 1937 hasta once días antes de su suicidio. Esta edición reúne en un solo libro los apuntes de quien se coloca no ante un venerable artista sino ante un hermano y los textos completos de las cartas a las que se alude, resultando ambos, dos trabajos de suprema intensidad.

Pasado amor

Pasado amor

Pasado amor constituyó el retorno de Quiroga al género de la novela y transmite la intensidad de sus mejores cuentos. En la historia del triángulo amoroso que forman Morán, Magdalena y Alicia, el autor da salida a los rasgos fundamentales de su narrativa. Al hilo de su trama, se revela la pasión, como fuerza fatal y avasalladora; la incapacidad del hombre para escapar a su destino; la omnipresencia de la muerte o el intento por creer y reivindicar una ambición única que no siempre puede hacerse realidad: la de amar y ser correspondido. Con su capacidad para sumergirnos en lo abismal de la vida cotidiana y su maestría en la recreación de atmósferas únicas, Horacio Quiroga supo construir una obra que no ha perdido con los años ni un ápice de fuerza y dramatismo.

Cuentos de la selva (ilustrado)

Cuentos de la selva (ilustrado)

La selva es el escenario y personaje omnipresente de estos cuentos. La selva tropical, con su violencia natural incontenible, frente al hombre, aliado a veces, destructor las más, de esa naturaleza salvaje. Y en medio, la fauna: desde la gigantesca serpiente que declara la guerra al hombre, hasta el indefenso cachorro muerto equivocadamente por la mano de su propio amo. Cuentos donde el humor y la ingenuidad se combinan con momentos de gran intensidad trágica, y donde al lado de la expresión infantil y pintoresca el difícil arte del cuento puede alcanzar cotas literarias de una expresividad insuperable.