La ciencia ficción a la luz de gas

La ciencia ficción a la luz de gas

Relájese unos momentos; siéntese en su mejor sillón, junto a una luz suave, con una buena copa de coñaz en la mano (si bebe) y un buen cigarro (si fuma), y dispóngase a emprender un apasionante viaje a través del tiempo. A la época en que ciencia y técnica eran una maravilla de posibilidades infinitas, el progreso iniciaba su galopante marcha, la imaginación se desbordaba hacia todos lados, y la ciencia ficción (que aún no se llamaba ciencia ficción) se leía aún en todo el mundo a la luz de gas. Durante la segunda mitad del siglo pasado y las primeras décadas de éste se produjo la gran transformación que configuraría nuestro mundo actual. Esta transformación, y las inquietudes, anhelos y esperanzas que suscitó, quedaron reflejadas en buena parte de su literatura. Autores de la talla de Herman Melville, Mark Twain o Sir Arthur Conan Doyle, sintieron la llamada de este cambio a su alrededor, y sus plumas fueron testigo fiel de la nueva evolución. Sus obras constituyen hoy un núcleo literario que nos permite conocer el desarrollo del pensamiento humano en el transcurso de una época crucial, el siglo de las maravillas, que sentó las bases del mundo moderno. Domingo Santos, el más conocido y reconocido especialista español del género, ha recopilado en este volumen un conjunto de relatos que forman la base estructural sobre la que se ha perfilado la ciencia ficción actual.

El convidado de las últimas fiestas

El convidado de las últimas fiestas

Villiers en París quería jugar con el concepto de la crueldad, de igual manera que Baudelaire jugaba con el mal y con el pecado. Ahora, desventuradamente, nos conocemos demasiado para jugar con ellos.
Contes cruels es ahora un título ingenuo; no lo fue cuando Villiers de l’Isle-Adam, entre grandilocuente y conmovido, lo propuso a los cenáculos de París.
Este casi indigente gran señor, que se sentía el protagonista enlutado de imaginarios duelos y de imaginarias ficciones, ha impuesto su imagen en la historia de la literatura de Francia.
Jorge Luis Borges

Cuentos crueles

Cuentos crueles

Esta recopilación de narraciones breves es la producción más conocida y más característica del autor; original hasta la extravagancia, desigual y a menudo vigorosa, manifiesta en ella su múltiple inspiración. El absoluto idealismo se refleja en Vera, la mujer que después de la muerte continúa viviendo en el recuerdo del amado, hasta el día en que éste, imaginándola muerta, la hace verdaderamente morir. En Desconocida presenta una delicadísima figura de mujer que, pese a ser sorda, escucha las palabras del alma, y renuncia al amor imposible para no estropearlo con su desventura; en El Intersigno desfilan los signos premonitorios de la muerte. Otra fuente de inspiración es el horror, como en el relato titulado Convidado de las últimas fiestas, en el que aparece un gran señor que, aficionado a las ejecuciones capitales, se siente feliz cuando puede sustituir al verdugo. La más cruda ironía predomina en Las señoritas de Bienfilâtre, una de las cuales falta a su deber y muere a causa de ello, después de haber amado sinceramente a un joven en lugar de continuar en su oficio nocturno, gracias al cual, en unión con su hermana, mantenía a sus ancianos padres. En parte de los relatos citados es innegable la influencia de Edgar Allan Poe; pero el tono lírico, exuberante, a menudo intenso, es personal del escritor.

Cuentos fantásticos del XIX

Cuentos fantásticos del XIX

En palabras del propio Italo Calvino,”El cuento fantástico es uno de los productos más característicos de la narrativa del siglo XIX y, para nosotros, uno de los más significativos, pues es el que más nos dice sobre la interioridad del individuo y de la simbología colectiva. Para nuestra sensibilidad de hoy, el elemento sobrenatural en el centro de estas historias aparece siempre cargado de sentido, como la rebelión de lo inconsciente, de lo reprimido, de lo olvidado, de lo alejado de nuestra atención racional. En esto se ve la modernidad de lo fantástico, la razón de su triunfal retorno en nuestra época…”
El gran escritor italiano ha dividido su antología en dos partes, que ordenan la sucesión cronológica de los relatos en dos clasificaciones estilísticas. La primera, Lo fantástico visionario, reúne a una cuidada nómina de autores —Potocki, Eichendorff, Hoffmann, W. Scott, Balzac, Chasles, Nerval, Hawthorne, Gógol, Gautier, Mérimée y Le Fanu— cuyos cuentos tienen en común, bajo la descripción de un mundo encantado o infernal, una poderosa sugestión visual. La segunda, Lo fantástico cotidiano, compuesta por narraciones más abstractas y mentales, más psicológicas, congrega a escritores tan variados y significativos como Poe, Andersen, Dickens, Turguéniev, Leskov, Villiers de l’Isle-Adam, Maupassant, Vernon Lee, Bierce, Lorrain, Stevenson, H. James, Kipling y H. G. Wells. Esta nueva edición de Cuentos fantásticos del XIX reúne por primera vez en un solo volumen todos los relatos seleccionados y prologados por Italo Calvino. Imperdible…

La extraña historia del Dr. Bonhomet

La extraña historia del Dr. Bonhomet

La importancia de Villiers de l’Isle-Adam (1838-1889) es absolutamente incuestionable dentro de la historia de la literatura fantástica francesa, pues en él vienen a unirse dos corrientes, dos concepciones literarias bien distintas: el realismo (frecuentemente el más crudo) y el simbolismo (a menudo el más etéreo).
Sus famosos Cuentos crueles (1883) ilustran en buena medida esta doble pertenencia. Algunas de sus obras, recordemos aquí La Eva futura (1880), son precedentes y anuncian la moderna literatura de anticipación. La extraña historia del Doctor Tribulat Bonhomet (1887) es un libro raro, inquietante, que hace sentir siempre al que lo abre una secreta e irreprimible aprensión.

Los amantes de Toledo

Los amantes de Toledo

Este libro reúne una selección de cuentos de Villiers de l’lsle-Adam desconocidos en España que siguen la estela de su obra más célebre, los Cuentos crueles. Van precedidos por el clásico retrato literario de Villiers que trazó Rubén Darío. Escritos en un registro literario exigente y delicado, los cuentos tienen por tema materiales rescatados de un mundo chato, interesado y vulgar. Villiers busca la burla ácida de los mitos de la burguesía, a cuyo apogeo asistió como espectador incómodo y cuyos efectos sufrió como víctima. Dominan la denuncia del progreso por el progreso, el escarnio de las ideas y las personas respetables, bajo las cuales suele anidar la infamia, y la exaltación de los valores más idealistas.
Las historias insólitas de este volumen tienen todas algo de insolente, apelan al lector de modo directo y le recuerdan que pese a la contundencia de la realidad, inhóspita y obscena, aún caben el asombro y la fe. Los amantes de Toledo y otras historias insólitas, hechas de idealismo y fantasía, nos recuerdan que la imaginación y la belleza siguen siendo una de las pocas formas eficaces de protesta y, hoy como ayer, un medio para la salvación personal.

Narraciones terroríficas – Vol. 2
Relatos de vampiros

Relatos de vampiros

Los vampiros han acompañado a los seres humanos desde el principio de los tiempos. Los egipcios temían a un pájaro «bebebor de sangre», al que se consideraban la reencarnación de un inocente ajusticiado, que había adquirido esa forma para atacar durante las noches a los hijos de sus enemigos.
Los antropólogos han localizado el origen de los vampiros en las enfermedades de la pérdida de sangre, que los antiguos atribuían a seres diabólicos que atacaban durante la noche en busca del alimento que necesitaban para sobrevivir.
El nacimiento del primer vampiro, de acuerdo a una antigua leyenda, se debió a un sueño que tuvo Adán antes del nacimiento de Eva. En el transcurso del mismo deseó intensamente una compañía femenina y se sintió repentinamente satisfecho. Este principio de vida que no pudo generar otra similar, se mantuvo en activo con una fuerza sobrehumana de supervivencia. En el momento que este germen de desesperación encontró un cadáver, surgió el primer vampiro.

La Eva futura

La Eva futura

Aquel «gentilhombre solitario» que fue el conde Villiers de l’Isle-Adam, no fue muy apreciado por sus contemporáneos. Por lo menos, nunca tan apreciado como merecía. Solamente algunos ilustres amigos —entre ellos, Baudelaire y Mallarmé— comprendieron y admiraron el preclaro talento del autor de La Eva futura. Villiers fue un hombre genial, hidalgo desdichado, un rebelde contra su tiempo. El vuelo de su fantasía sobrepujaba los límites cronológicos y las ideas predominantes de su era. Poeta, aun en sus más narrativas creaciones, tocaba con esa mágica virtud de la inspiración cuanto trabajo emprendía.
Esta novela, una de las creaciones literarias más importantes y extraordinarias del siglo XIX, unas de las obras fundadoras de la ciencia ficción, es una mezcla de fantasía, realidad y anticipación temporal; una mezcla también de pintoresca admiración y profundo desprecio por el progreso.
«La Naturaleza cambia, pero no la Andreida. Nosotros vivimos, morimos y ¿quién sabe…? La Andreida no conoce la vida, ni la enfermedad, ni la muerte. Está por encima de todas las imperfecciones, de todas las servidumbres y conserva la belleza del ensueño (…). Su corazón no puede cambiar porque carece de él. Vuestro deber será destruirlo antes de morir. Un cartucho de nitroglicerina o de panclastita bastará para reducirla a polvo y deshacer su forma en el viento del caduco espacio». Con estas palabras T. A. Edison, el brujo de Menlo Park, anuncia a los hombres la creación de Hadalay, la mujer ideal, y les invita a desechar para siempre la embustera y voluble realidad de la Eva de la leyenda judeocristiana, para sustituirla desde ahora por una fiel ilusión: La Eva futura, que inmortaliza en su propia esencia las primeras horas del Amor.